El gigante de las tarjetas WiZink pierde el doble de juicios por usura antes de su OPV

El banco de Värde persigue dar el salto al parqué en 2019 a pesar del creciente número de demandas por los intereses de demora y la desaceleración económica

 

El gigante de las tarjetas de crédito WiZink afronta el año clave de su plan de negocio, el de su posible salida a Bolsa, con dos grandes incertidumbres. Por un lado se enfrenta a la desaceleración económica, que impacta más de lleno en el negocio de consumo y que ha llevado al Banco de España a advertir reiteradamente sobre los riesgos de este tipo de financiación.

Y por otro lado, está el foco judicial, ante las cada vez más numerosas demandas y sentencias en contra por usura. Así lo reconoce la propia entidad en un folleto remitido a la CNMV: en 2017 tuvo 245 sentencias negativas por tipos de interés desmedidos y, solo entre enero y septiembre de 2018, se han abierto casi 600 nuevos casos. Muchos son todavía procesos en marcha, pero WiZink avisa de que “la gran mayoría de dichos juicios se resuelven a favor del cliente”.

En 2017 perdió 4,6 millones por estos procesos y en los nueve primeros meses de 2018 ya iba por 7,1 millones.

Versión de WiZink

La entidad relativiza estos procesos porque son “apenas un 0,036% de la cartera” de créditos total. Y argumenta que se debe a una sentencia del Supremo de 2015 que se basó en una ley desactualizada de 1908 y que no tuvo en cuenta las peculiaridades del mercado de tarjetas de créditos frente al del crédito al consumo. Por ello, tanto WiZink como sus asesores legales creen que su actividad no tiene “nada de usurera”.

A pesar de estas precisiones, ha tenido que señalar este riesgo como uno de los principales de su negocio en una de sus últimas emisiones registrada en la CNMV.

02/01/2019 05:00 – ACTUALIZADO: 02/01/2019 11:04

El gigante de las tarjetas de crédito WiZink afronta el año clave de su plan de negocio, el de su posible salida a Bolsa, con dos grandes incertidumbres. Por un lado se enfrenta a la desaceleración económica, que impacta más de lleno en el negocio de consumo y que ha llevado al Banco de España a advertir reiteradamente sobre los riesgos de este tipo de financiación.

Y por otro lado, está el foco judicial, ante las cada vez más numerosas demandas y sentencias en contra por usura. Así lo reconoce la propia entidad en un folleto remitido a la CNMV: en 2017 tuvo 245 sentencias negativas por tipos de interés desmedidos y, solo entre enero y septiembre de 2018, se han abierto casi 600 nuevos casos. Muchos son todavía procesos en marcha, pero WiZink avisa de que “la gran mayoría de dichos juicios se resuelven a favor del cliente”.

En 2017 perdió 4,6 millones por estos procesos y en los nueve primeros meses de 2018 ya iba por 7,1 millones.

Versión de WiZink

La entidad relativiza estos procesos porque son “apenas un 0,036% de la cartera” de créditos total. Y argumenta que se debe a una sentencia del Supremo de 2015 que se basó en una ley desactualizada de 1908 y que no tuvo en cuenta las peculiaridades del mercado de tarjetas de créditos frente al del crédito al consumo. Por ello, tanto WiZink como sus asesores legales creen que su actividad no tiene “nada de usurera”.

A pesar de estas precisiones, ha tenido que señalar este riesgo como uno de los principales de su negocio en una de sus últimas emisiones registrada en la CNMV.

CARLOS HERNANZ

Lo mismo ocurrirá si finalmente decide salir a Bolsa este año, como se da por hecho en el mercado. Tras hacerse con el 100% de WiZink y vender el negocio de Popular a Santander, Värde Partners tiene que aprovechar las próximas ventanas de mercado que surjan para desinvertir. Podría hacerlo también vía venta a otra entidad o fondo, aunque su rentabilidad sería menor que con la Oferta Pública de Venta (OPV).

Aunque desde la entidad no hacen ningún tipo de comentario sobre la posible salida a Bolsa, las entidades que llevarían la operación podrían ser Goldman Sachs y UBS y la operación podría tener lugar en el mercado británico, según ‘Cinco Días’.

La entidad tiene a su favor la sólida generación de beneficios de los últimos años. Ganó 97 millones en 2016, 145 millones en 2017 y en los nueve primeros meses de 2018 llevaba cosechados 104 millones.

En los últimos meses ha adaptado su estructura directiva con el fichaje de un nuevo presidente no ejecutivo, José Luis del Valle, y ha iniciado un ERE para recortar gastos. Dos gestos más que indican que podría intentar saltar al parqué en los próximos meses.

Fuente: El Confidencial El gigante de las tarjetas WiZink pierde el doble de juicios por usura antes de su OPV

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